Sunday, May 19, 2013

Una carta de amor para mi hija.



Mi hija y yo
Hija mía, mi querida princesa, que hermoso es tenerte en mi vida, eres esa luz que refresca mi día cuando te veo sonreír. Tu inocencia me llena de tanta paz y a la vez me lleva a desconfiar de este mundo tan cruel que te toco vivir. Sé que serás fuerte y la paz resplandecerá por siempre en tu camino, y es porque tu eres luz donde caminas.
Mi querida princesa, la vida no es fácil pero el amor todo lo supera, nunca te apartes de Dios, recuerda con El todo y sin el nada. El mundo puede darte alegrías pero son pasajeras y al final solo deja dolor y arrepentimiento, pero recuerda todo es consecuencia de las decisiones que se toman a la ligera. Encontraras a mucha gente, muchos te amaran, otros solo te criticaran, pero que eso no cambie jamás el amor tan bello que vive en tu corazón.
Eres princesa por lo tanto no te expongas al placer de las víboras afuera, si alguien te quiere que sea por lo que tienes muy dentro, conserva tu frescura y tus encantos para el príncipe que Dios tiene preparado para ti. No permitas jamás que un hombre te use, no eres opción de nadie, ni plato de segunda mesa.
Quisiera seguir contigo por siempre pero sé que es imposible, sé que mis consejos y mi cuidado te harán ser lo que Dios quiere que seas. Mis oraciones han sido invertidas en el mejor lugar, darán un resultado excelente, tus hermanos y tú las cosecharan cuando aún este acá o cuando quizás este donde más deseo estar, con mi buen Padre Celestial.
Gracias por ser tan tierna, por escucharme y por respetarme, por entenderme aun cuando te exijo mucho, cuando te vigilo, te pregunto y cuando te regaño por tus equivocaciones. He cometido faltas contigo, pero créeme ser madre no es tan fácil, pero si es lo más bello que una mujer puede experimentar, cuando lo seas me entenderás, sé que serás una gran mamá.
No naciste con instrucciones pero si con muchas bendiciones, en este transcurso las dos hemos aprendido mucho, es más contigo me gradué con el grado más alto, pero no hay mayor grado hija mía que ser llamada tu madre. Te amé, te amo y te amare por siempre, solo se ejemplo y persevera en la verdad. Dios es tu guía, de El jamás te apartes. No te sientas nunca sola porque aun cuando todos te abandonen Dios jamás lo hará. Se humilde y sonríe porque tu sonrisa trae mucha paz. Te amo mi princesa bella.
Atentamente y por siempre, tu madre Ibeth.

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